El mercado no tiene ideología ni lealtades y así lo ha demostrado con Donald Trump. En esta ocasión, la firma del presidente de EE UU le ha dado alas a la industria de drones, pues suscribió el viernes unas órdenes ejecutivas llamadas a “desatar el dominio estadounidense” en estos aparatos, con los que Washington pretende inyectar músculo al sector para hacer frente al dominio de China. Wall Street ha recibido con gusto el anuncio y las compañías con exposición directa al sector suben con fuerza en Bolsa. Empresas como Joby Aviation o Vertical Aerospace avanzaron más del 13% en Nueva York. También vieron alzas Blade Air Mobility, que subió el 11,6%, y Archer Aviation, que se anotó un 10,5%.
El sector esperaba un viento de cola regulatorio. Para Lisa Ellman, directora ejecutiva de la patronal de drones de EE UU (Alianza Comercial de Drones), se trata de “medidas que se deberían haber tomado hace mucho tiempo”. Las ordenanzas firmadas por Trump buscan reactivar la industria con una estrategia que mezcla impulso tecnológico, seguridad nacional y proteccionismo industrial. Así, se ordena a la Administración Federal de Aviación (FAA) permitir vuelos de drones más allá del alcance visual del operador, antes prohibido, lo que abre la puerta a operaciones comerciales y de emergencia a gran escala. También lanza un programa piloto para integrar aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL); exige una hoja de ruta actualizada para la integración de drones civiles en el espacio aéreo; y exhorta a incorporar inteligencia artificial para agilizar trámites regulatorios.






