Italia es un polvorín. El seleccionador, Luciano Spalletti, se despidió con un triunfo ante Moldavia (2-0, con tantos de Raspadori y Cambiaso) que recompone algo la figura de un equipo que cayó el pasado viernes ante Noruega de forma contundente (3-0) para provocar el despido del propio Spalletti. “El presidente me comunicó que seré relevado del cargo de seleccionador nacional. No tenía ninguna intención de renunciar. Yo, especialmente cuando las cosas no van bien, prefiero quedarme en mi puesto y seguir haciendo mi trabajo. Pero bueno, es un despido y tengo que aceptarlo. Con Gravina tengo una muy buena relación y debo asumirlo”, afirmó el propio Spalletti tras la derrota ante Noruega.
El entrenador, no obstante, se sentó en el banquillo para realizar un último servicio venciendo a Moldavia. Una victoria clave, aunque con muy mal juego por parte de los italianos, que están lejos de una Noruega que no da tregua en este grupo I. Los nórdicos, que derrotaron 0-1 a Estonia con un gol de Haaland, son líderes con tres triunfos en tres partidos (9 puntos), Israel es el segundo clasificado con seis puntos en tres choques, mientras que Italia es tercera con tres puntos después de dos encuentros. Ahora mismo, el equipo italiano, que ya se perdió los dos últimos Mundiales en Rusia y Qatar, está fuera de la gran cita del próximo año. Spalletti clasificó a Italia para la pasada Eurocopa, ganada por España, pero cayó en los octavos de final ante Suiza (2-0) y ofreció una imagen bastante discreta.










