Con mis dos bebés me ha pasado lo mismo: después de meses utilizando un carro enorme y pesado que casi no cabía en el maletero, estaba deseando que llegara el momento de sustituirlo por una silla de paseo ligera. Y es que, como su propio nombre indica, se caracterizan por su bajo peso; además, las actuales se pliegan muchísimo, así que resulta mucho más cómodo transportarlas en el coche.
Adecuadas a partir de los seis meses (o cuando el menor tenga suficiente estabilidad para mantenerse sentado por sí mismo), estas sillas pueden acompañarles hasta los cuatro años.
Prácticamente todas las firmas especializadas en productos para bebés tienen su propio modelo de silla ligera. Así que para hacer la selección he consultado a las marcas de referencia en el mercado cuál es el modelo de su catálogo que recomendarían. En base a eso, comencé con las pruebas.
Los cinco modelos de silla de paseo ligera participantes en esta comparativa los he utilizado tanto con un bebé de seis meses que ya es capaz de mantenerse sentado por sí mismo —y por lo tanto puede utilizar este tipo de sillas— como con un niño de tres años. Las he trasladado en el coche, en el transporte público y llevado principalmente por calles asfaltadas, aunque en algunas ocasiones también por césped y tierra en los parques.






