A la infanta Eulalia de Borbón y Borbón, separarse de su marido le costó una década de destierro durante el reinado de su sobrino Alfonso XIII. A la infanta Cristina de Borbón y Grecia, en cambio, dejar a su esposo le ha valido el fin de un destierro igual de largo durante el reinado de su hermano, Felipe VI. El próximo 13 de junio, doña Cristina cumple los 60 años libre de culpa (fue absuelta en el caso Nóos en 2017), divorciada de Iñaki Urdangarin después de 26 de años matrimonio (“interrumpieron su relación matrimonial” en 2022 y firmaron el divorcio en 2024) y en medio de una discreta operación de acercamiento a Palacio y a España.

“Lo ha pasado muy mal, aunque cuando nos vemos no hablamos de esas cosas”, explica una amistad de la infanta a EL PAÍS. “Esas cosas” son los 11 años del caso Nóos, los cinco años y 10 meses de cárcel de Urdangarin por corrupción y la relación extramatrimonial del exjugador de balonmano con una compañera de trabajo, un romance que salió a la luz en la portada de una revista del corazón en 2022 e hizo saltar por los aires el aparentemente indestructible matrimonio de los exduques de Palma. “Está mejor, desde luego. La vemos animada con su vida. Le gusta su trabajo. Es muy responsable con su trabajo. Ponlo, porque nunca se habla de su trabajo”, pide esta fuente.