Vox ha recibido con regocijo el cambio de lenguaje del PP, que ha elevado el diapasón de la refriega política calificando al Gobierno de “mafia” y al presidente de “capo”, al socaire de la polvareda levantada por las maniobras contra la UCO de la ya exmilitante socialista Leire Díez. Para Santiago Abascal, el PP ha venido a darle la razón, ya que él lleva años tachando al Ejecutivo de “corrupto y criminal” y a Pedro Sánchez de “autócrata”.

Pero el líder de Vox no está dispuesto a que este cambio de tono sea solo retórico y exige al jefe de los populares, Alberto Núñez Feijóo, que saque las consecuencias últimas de sus palabras. “Calificar a un gobierno de mafioso supongo que es una decisión que tiene un análisis detrás. No se puede decir que el Gobierno es mafioso y, a la vez, sentarse a negociar con esa mafia”, advertía el pasado lunes en el Programa de Ana Rosa (Tele 5).

Abascal reprocha a Feijóo que pactara con el Gobierno la renovación de órganos como el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial, aunque no hacerlo hubiera agravado el deterioro de la justicia y la habría puesto en riesgo de colapso. Sus exigencias pasan por boicotear al Gobierno y negar al presidente el reconocimiento institucional. El líder socialista no va a ceder el poder por las buenas, alega Vox, así que la única manera de forzar su caída es “hacer España ingobernable para Sánchez y su mafia criminal”, en palabras de Ignacio Garriga, secretario general de la formación, sin reparar en el coste que ese desgobierno pudiera tener para la sociedad española.