“A mi hijo le gusta Lamine”, dijo Cristiano Ronaldo este sábado. “Tengo un cariño muy especial por España. España siempre ha tenido jugadores entre los mayores talentos. Williams es un gran jugador, Pedri es buenísimo… y el niño [Lamine Yamal] está haciendo las cosas muy, muy bien. El club y la selección le ayudan bastante. Pero les pido que lo dejéis crecer tranquilamente. Hay que quitarle presión, por el bien del fútbol, para que nos dure muchos años. Porque talento no le falta”.

Inexorablemente convertido en el jugador más influyente de una selección con futbolistas que desde hace varias temporadas le superan en condiciones físicas y técnicas, el capitán de Portugal encarna las contradicciones de su tiempo y de su equipo. A sus 40 años queda patente en cada partido que la falta de elasticidad le pasa factura. Pero dado que tanto la federación como el seleccionador le han asignado un protagonismo absoluto, todo lo que hace y dice el goleador más productivo de la historia del fútbol europeo altera el ritmo vital del equipo que este domingo se enfrentará a España en la final de la Liga de Naciones de la UEFA, en Múnich. Por si faltara poco, en Múnich el hombre se apuntó con tono paternalista al sondeo abierto a propósito del próximo Balón de Oro, entre cuyos contendientes se encuentran Dembélé y Vitinha, campeones de la Champions, Lamine Yamal, jugador revelación europeo, y Kylian Mbappé, que interrogado esta mañana sobre su favorito para ganar el premio, se inclinó por su paisano Dembélé. “¿Hace falta explicar por qué le doy mi voto a Dembélé?“, bromeó.