Argentina tiene grandes reservas de gas. La mayor parte están enterradas a unos 2.500 metros de profundidad en Vaca Muerta, una colosal formación de hidrocarburos no convencionales en la Patagonia argentina. Ese hallazgo, realizado en 2010, fue clave para disminuir a más de la mitad las importaciones de este recurso natural en la última década y comenzar a exportarlo. Hasta ahora, el gas argentino se vende a Chile y a Brasil a través de gasoductos, pero el Gobierno argentino avanza en acuerdos con multinacionales energéticas para comenzar a venderlo como gas natural licuado en barco a todo el mundo a partir de 2027 o 2028.
El último paso en esa dirección se dio este viernes en Roma con la firma de un acuerdo preliminar entre la petrolera YPF, controlada por el Estado argentino, y la italiana Eni para la producción, tratamiento, transporte y licuefacción de gas procedente de Vaca Muerta. El presidente argentino, Javier Milei, estuvo presente junto a su par italiana, Giorgia Meloni, en este acto que fue el pistoletazo de salida de una gira internacional de diez días por Europa e Israel.
El ambicioso proyecto en el que trabajan YPF y Eni tiene como objetivo exportar 12 millones de toneladas métricas por año (MTPA) de gas natural licuado, equivalente al 40% de la producción nacional de gas en la actualidad, por un total cercano a los 5.000 millones de dólares. El destino principal sería Italia, aunque podrían sumarse como clientes otros países europeos y asiáticos.







