En Madrid, en el número cinco de la calle Cifuentes, está plantado desde hace 70 años Ada, un imponente y precioso olivo que estos días da la bienvenida a los visitantes del South Summit, el encuentro internacional de innovación y emprendimiento que, como cada año, se celebra en La Nave de Villaverde. Su nombre le viene de Ada Lovelace, la primera programadora de la historia, y sirve quizá como símbolo inmejorable de lo que sucede a escasos metros de su sombra serena.
Emprendedores y fundadores de startups; 140 inversores (el 68 % internacionales) y 17 unicornios (startups valoradas en más de 1.000 millones de dólares antes de salir a bolsa o ser adquiridas); más de 430 ponentes de perfil internacional; corporaciones y grandes empresas; organismos e instituciones públicas; universidades y escuelas de negocio y hasta un rey, Felipe VI, que inauguró el pasado día cuatro esta edición que hoy cierra sus puertas. Todos ellos se han citado durante tres días de efervescente actividad en los que numerosas empresas emergentes han dado a conocer proyectos de emprendimiento que mezclan innovación, tecnología y una declarada mentalidad de sostenibilidad. Porque, quién sabe, entre ellos puede que esté The Next Big Thing (la próxima cosa grande), como se llama uno de sus espacios.






