El Gobierno húngaro ha prohibido desde este viernes colocar banderas arcoíris y otros símbolos de la comunidad LGTBIQ+ en los edificios públicos del país. La justificación: “proteger” a los menores de edad. El decreto, publicado en la Gaceta Oficial y firmado por el primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orbán, asegura que este veto tiene como objetivo “garantizar la protección y el cuidado necesarios para el desarrollo físico, mental y moral adecuado de los niños” y frenar “la propaganda LGBT+” que “apunta a los menores”.

El decreto prohíbe el uso de símbolos “que hagan referencia o promuevan diferentes orientaciones sexuales y de género, así como los movimientos políticos que las representan”. La oficina de la Presidencia del Gobierno ha afirmado que se trata de una medida simbólica, ya que no es una práctica habitual en el caso de edificios estatales usar esos símbolos, recoge el portal independiente Telex.hu.

El alcalde de Budapest, el liberal y verde Gergely Karácsony, ha señalado este viernes en un comunicado que como cada año, desde su elección en 2019, también ahora “estará la bandera en el edificio del Ayuntamiento, ya que ahí tiene su lugar”.

“El Gobierno húngaro está dando su enésimo paso para restringir los derechos fundamentales de los ciudadanos húngaros con la intención de hacer imposible la marcha del Orgullo de Budapest”, ha denunciado Karácsony en la red social Facebook.