Más de 53 millones de estadounidenses se informaron sobre el 11-S a través de internet durante las tres primeras semanas

Estados Unidos mantiene clasificada parte de la información.Ese secreto alimentó muchas versiones sobre los atentados, en especial a través de Internet.

La conmoción de los atentados fue seguida de una constelación de versiones seductoras que cubrieron las explicaciones oficiales con un manto de sospecha