La discusión sobre inteligencia artificial (IA) ya no admite el cómodo “veremos”. Mientras que en la última reunión del G20 se apostó por la innovación, y algunos investigadores advierten escenarios casi apocalípticos, en el Perú hay una ventaja inesperada por capitalizar: todavía estamos a tiempo de aprender de los errores ajenos.

La clave es pensar la inteligencia artificial como un socio, un colega, un empleado o un mentor superinteligente. Es una herramienta del hombre, no su reemplazo, y está sucediendo…

La inteligencia artificial no esperará a que terminemos nuestros debates internos. Los países que actúen hoy liderarán la economía de las próximas décadas.