Uno de los siete acusados por la sustracción y ocultamiento del niño de Corrientes prestó testimonio y negó haber tenido vínculos con Caillava y Pérez.

El abogado de otro de los imputados negó que exista una asociación ilícita, y aseguró que los dos unía la enfermedad del juego compulsivo.

Fue denunciado por su pareja, con quien tiene un hijo.