La UE prepara cambios en la arquitectura de la seguridad energética. El objetivo es garantizar el suministro de gas y adaptar la infraestructura a un escenario marcado por una mayor electrificación y digitalización de las redes. Pero con la reforma, Bruselas también busca mejorar la resistencia energética de la región ante el aumento de las amenazas físicas y cibernéticas. Algo necesario en un contexto en el que la guerra híbrida de Rusia contra Europa "es la nueva normalidad", según la OTAN y la UE. Ahora bien, estos cambios requerirán inversiones que los operadores europeos de transporte eléctrico piden llevar a la tarifa. Pero, aunque eso no llegue a suceder, las propias empresas trasladarán dichos costes al recibo, lo que aboca al consumidor a pagar más por la electricidad.