Esta acción muchas veces puede generar vergüenza o la sensación de estar haciendo el ridículo, pero tiene un poderoso efecto en el sistema cognitivo.

Esta acción muchas veces puede generar vergüenza o la sensación de estar haciendo el ridículo, pero tiene un poderoso efecto en el sistema cognitivo.

Hablar en voz alta consigo mismo puede favorecer la concentración, organizar pensamientos y facilita la realización de algunas actividades cotidianas.