El pensador enseñó en el siglo III a. C. que el placer no es lo único que da sentido a nuestras vidas sino también el sentido de honor, justicia y control interior

El pensador enseñó en el siglo III a. C. que el placer no es lo único que da sentido a nuestras vidas sino también el sentido de honor, justicia y control interior

Su nombre se ha convertido en sinónimo de excesos, pero el filósofo griego defendía justo lo contrario: que el placer verdadero exige mesura.