La banalización del mal. Ése es el mayor problema al que nos enfrentamos cuando tratamos un problema humano de dimensiones gigantescas como es la emigración, hombres, mujeres y niños sufriendo en carne propia el frío, el hambre, el dolor del desarraigo, de haber dejado atrás a abuelos, padres, esposas, maridos, hijos o nietos