Mayor, enfermo y menudo, el presidente de la Ciudad Autónoma se ha convertido en un héroe improbable y fordiano que mantiene la calma de un municipio al borde del estallido y la lealtad inquebrantable de sus ciudadanos. El increíble hombre-caballa recuerda al padre de la gente, camina sin policías, está obsesionado con que la ciudad no se rompa y se ha convertido en la figura política del momento en España