Esta práctica combina el uso simbólico del árbol de laurel y el agua con el fin de promover la abundancia, la protección y la renovación de ambientes.

Esta planta, muy habitual en la cocina, también está asociada con rituales de protección, prosperidad y renovación.

Se trata de un sencillo ritual que algunas personas incorporan en sus hogares y que se relaciona con la protección, la prosperidad y la renovación