Cinco semanas después de la llegada masiva de unos 72.000 migrantes al enclave español, miles de personas volvieron a las calles para exigir soluciones al Gobierno. Sánchez niega que existan pruebas de una operación marroquí, mientras las dudas sobre la actuación de Rabat y la disputa por la soberanía de Ceuta y Melilla mantienen abierta la crisis