Un estudio identifica un circuito cerebral que frena el inicio de las tareas, incluso cuando la recompensa es clara, y explica por qué postergamos.

Un estudio identifica un circuito cerebral que frena el inicio de las tareas, incluso cuando la recompensa es clara, y explica por qué postergamos.

La especialista Isabel Aranda explica que posponer las obligaciones puede responder a un mecanismo de alivio inmediato que posteriormente genera un bucle de malestar