Cada año, la Semana Mundial del Agua (World Water Week) reúne en Estocolmo (Suecia) a expertos, funcionarios y organizaciones para debatir el futuro del agua en el planeta. Es una conversación técnica necesaria y urgente, que promueve avances reales. Pero también nos recuerda una desconexión que vale la pena nombrar: buena parte de esas discusiones ocurre a miles de kilómetros de los ríos donde ese futuro en realidad se juega. Y la región que alberga la mayor reserva de agua dulce del mundo (la Amazonía) es, al mismo tiempo, la que menos acceso tiene a agua tratada y segura.