El nuevo mecanismo busca extorsionar y amedrentar al usuario para exigirle dinero, acusándolo de violar la intimidad de otra persona.

El objetivo es provocar miedo y urgencia para que la persona actúe impulsivamente sin verificar que todo se trata de un montaje.

Los avances tecnológicos han dado nuevas herramientas a los ciberdelincuentes para diseñar estafas cada vez más sofisticadas.