Los disturbios obligaron al árbitro a finalizar el encuentro tras el gol del Cali.

Tanto el club como las barras de los bogotanos y caleños fueron afectadas por la decisión del gobierno local. Hay hasta cierre de tribunas.

La Comisión de Fútbol señaló que, si se incumplen las decisiones, se evaluarán nuevas y más severas medidas.