El técnico uruguayo decidió ir a encarar al juez José Bautista, quien decidió expulsar a jugadores y terminar el partido por seguridad.

Al cierre del partido hubo una fuerte confrontación entre jugadores, cuatro expulsiones y el ingreso de hinchas al campo en Palmaseca.

Los disturbios obligaron al árbitro a finalizar el encuentro tras el gol del Cali.