Un nuevo deslizamiento de tierra formó una represa y un lago artificial en la frontera tibetana, lo que obligó a trasladar a zonas seguras a los equipos de rescate.

El balance provisional conjunto asciende a casi 400 personas muertas y alrededor de mil 400 desaparecidas

Muchos pueblos siguen semienterrados y la cifra de fallecidos podría multiplicarse