Josué Gutiérrez no es un analista político. No lo invitan a los programas periodísticos para que actúe como gurú del acontecer nacional ni para proyectar escenarios hipotéticos. Es el defensor del Pueblo. Y debería ejercer como tal. Sus declaraciones tienen un peso institucional. Tiene todo el derecho a compartir sus opiniones con sus amigos, pero cuando habla en un medio de comunicación, debe recordar que representa a una entidad que vela por los derechos constitucionales de las personas. Ya no está pronunciándose como un excongresista nacionalista o como el abogado de procesados por corrupción.

Diputados de diversas bancadas criticaron al defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, por una frase suya respecto a que una eventual disolución del Congreso por parte de la…

El defensor del Pueblo sostiene que la disolución parlamentaria genera réditos políticos históricos y recalca que su análisis no promueve la quiebra del orden constitucional en el…