El artista y videoasta llegó al rodaje de Amores Perros cuando tenía 24 años como storyboardista y descubrió una forma de trabajar rigurosa. El ambiente y la intensidad que rodeó a esa producción lo rescata ahora en un libro que incluye documentos, fotografías y testimonios de quienes participaron en el rodaje de la cinta de Alejandro González Iñárritu