El ministro de Salud, Mario Lugones, no pasa por sus mejores días. Como suele suceder desde hace meses, sigue soportando versiones de renuncia mientras acumula frentes de batalla propios de su gestión. Específicamente, gracias al avance de la causa que indaga la comercialización del fentanilo contaminado, que generó en 2025 centenares de muertes, y la situación del PAMI, que derivó esta semana en un paro que afectó la atención en varias provincias. La última bala que apareció sobre el ministro está relacionada a su futuro, lejos de la gestión de La Libertad Avanza: su hijo Rodrigo Lugones, de estrecha relación con el asesor presidencial Santiago Caputo luego de trabajar en la consultoría política, le habría pedido que dé un paso al costado. Un rumor que comenzó a instalarse en las oficinas de diversos funcionarios y que fuentes libertarias se encargaron de rechazar de plano ante la consulta de PERFIL. “Lugones sigue, no es nada nuevo lo que se dice”, dicen en LLA cuando se pregunta por los próximos pasos del ministro, quien desde 2025 está envuelto en posibilidades de dimisión. Sucedió que en dicho año, un lote de fentanilo contaminado elaborado por Laboratorios Ramallo y comercializado por HLB Pharma Group generó cientos de muertes y damnificados, además de cambios profundos en dos áreas sensibles a cargo del control de productos farmacéuticos.