El verano termina cuando abrimos el frigorífico. No cuando cruzamos Despeñaperros ni cuando aterriza el avión. Ni siquiera después de comprobar que todavía podemos aparcar el coche debajo de casa
El verano termina cuando abrimos el frigorífico. No cuando cruzamos Despeñaperros ni cuando aterriza el avión. Ni siquiera después de comprobar que todavía podemos aparcar el…