El Tambo de Camar, a 70 km de San Pedro de Atacama, es uno de los últimos vestigios del Camino del Inca, considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Una comunidad atacameña, con apoyo de Minera Zaldívar, logró revalorizarlo y transformarlo en una atracción turística sostenible y autogestionada.