El golfo de México, el lago Ontario y ahora, el océano Atlántico, todos han sufrido cambios de nombre para ajustarse a los decretos del presidente estadounidense.

La amenaza del presidente Donald Trump recuerda su decisión de referirse al golfo de México como “golfo de América” en documentos oficiales en Estados Unidos.

La propuesta se produce mientras ambos gobiernos intercambian nuevos gravámenes y mantienen las negociaciones comerciales estancadas