El municipio atiende a más de 300 campesinos que huyeron de los combates, mientras la empresa defiende sus protocolos viales de seguridad.

Los hechos ocurrieron en el corregimiento de El Aro.

Cerca de 200 familias tuvieron que salir de sus viviendas en al menos cinco veredas del Norte de Antioquia por amenazas de grupos ilegales.