La medida afecta a solicitantes de visas de inmigrante, turista, trabajo y estudio, y se suma a la revocación de visas B1 y B2 a quienes hayan pedido asilo tras ingresar a EE.UU.

La medida busca frenar el uso indebido de permisos temporales y se implementará con el Departamento de Seguridad Nacional, generando posibles disputas legales.

La medida, que aún no es definitiva, afectaría a visas B1 y B2 emitidas entre 2016 y 2026 y podría enfrentar desafíos legales.