Daron Acemoglu ha utilizado las herramientas de la economía convencional para mostrar que la tecnología y el mercado no producen automáticamente una prosperidad compartida. Aceptar ese razonamiento pone en tela de juicio todas las promesas de los promotores de la IA y aboga por políticas públicas totalmente distintas a las que se defienden desde los centros de poder vinculados a las grandes tecnológicas