El terremoto infartó, al golpear en grado sumo la zona céntrica de Pereira, el corazón del tejido económico, le dio un tiro de gracia al desarrollo, retrocedió la ciudad por décadas.

Varios escenarios están funcionando como alojamientos temporales para familias damnificadas.

El sismo cobró la vida de al rededor de 300 personas en Colombia.