El efecto posiblemente más palpable del marasmo económico que viene experimentando Alemania desde la pandemia ha sido una destrucción de empleo exacerbada por la crisis que vive la otrora todopoderosa industria. Por debajo de una tasa de paro bastante saludable a ojos de España (entre el 5% y el 6%), cada poco tiempo, un histórico del sector anunciaba miles de despidos en medio de una 'tormenta' que se ha llevado por delante cientos de miles de puestos, con especial énfasis en una automoción que durante décadas ha sido el orgullo nacional. Ante una hemorragia que daña irremediablemente a la economía doméstica (menos consumo) y que amenaza con tensionar aún más las finanzas públicas (más y elevadas prestaciones por desempleo, menos cotizaciones sociales), un discreto indicador menos ...