Leer '1984' en la Costa Rica contemporánea no debe llevarnos al pesimismo, sino a la vigilancia democrática. Todavía contamos con instituciones capaces de contener los excesos del poder. La novela nos hace recordar que la libertad comienza por llamar a las cosas por su nombre, conservar la memoria y negarnos a aceptar que la verdad pueda ser decretada