Donde, luego de una década de retraso, se está por concluir la línea 2 del metro de Lima, que ha costado una millonada y que llegará al aeropuerto Jorge Chávez, pero no al actual, sino al que está poblado de fantasmas. Ello pese a que se pudo hacer el cambio a tiempo. Donde cualquier alternativa que se apruebe para subsanar el absurdo implicará mucho dinero público y bastante tiempo para ejecutarse.