En los últimos años, Magdalena del Mar ha dejado de ser solo un distrito tradicional para convertirse en un dinámico epicentro para los amantes de los huariques y, claro está, del café de especialidad en Lima. A espaldas de sus avenidas principales, un circuito de cafeterías de barrio ha florecido con propuestas que rinden tributo al grano nacional, promoviendo la trazabilidad, los métodos de extracción artesanales y el comercio directo con productores.