Si hay algo que el gobierno debiera mantener, como lo viene haciendo desde un comienzo, es que en su comunicación cotidiana prevalezca el propósito de ofrecernos una “verdad oficial” creíble y confiable. Esto es y será clave en la formación de una opinión pública mejor orientada al entendimiento real de los asuntos de gobierno y Estado, que del 2016 al 2026 han venido acumulando acelerados ciclos de crisis e inestabilidad.