El cártel de Sinaloa, insignia del narcotráfico en México, enquistó en nuestro país a falsos empresarios agrícolas de su organización para adquirir de primera mano clorhidrato de cocaína directo del VRAEM y el Huallaga. Red transnacional de mexicanos y colombianos financiaba la compra de cocaína en la selva mediante criptomonedas y monederos virtuales.