En una de las avenidas más emblemáticas de Ciudad de México, el monumento dedicado al último tlatoani mexica condensa una paradoja que atraviesa la historia latinoamericana, la reivindicación simbólica de los pueblos originarios desde un Estado que continuó construyendo la nación bajo parámetros heredados de la colonia. En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, su presencia invita a pensar cómo se producen las memorias públicas y qué lugar ocupan quienes resistieron la conquista.