Nació en San Fernando, creció en Nueva Zelanda y empezó a tocar en Bolivia, pero se hizo solista varada por la pandemia en Bariloche, donde grabó por su cuenta “Claroscuro”, su debut. Desde entonces, el mundo le empezó a mandar señales, y ella confiesa que no termina de entender lo que sucede con su música: porque se considera una obrera de su proyecto, pero reconoce que también hay mucho de azar.