Habló tras posesionarse como jefe de Estado en Cali, una ciudad azotada por el orden público. Invocó a Dios, convocó a la unión a los colombianos y lanzó pullas a quienes insisten en el discurso de fraude.

La ceremonia romperá con una tradición de más de un siglo: por primera vez tendrá lugar en Cali y no en Bogotá

Desde Cali, aseguró que el suyo será un gobierno “que va a estar en las regiones resolviendo problemas”.