El consenso entre expertos es claro: sumar más pie de fuerza no será efectivo si no se resuelven las fallas estructurales de la justicia.

La estrategia arrancará en ocho ciudades, priorizará tecnología e inteligencia y busca convertir la seguridad en eje del nuevo Gobierno.

Los Bloques de Seguridad Urbana serán su estandarte para afrontar la criminalidad.