El sistema electromagnético se basa en pulsos de microondas de 100 GW. Aunque promete saturar receptores, aún enfrenta retos para operar eficientemente.

Este método interrumpe temporalmente las comunicaciones sin dañar físicamente la nave espacial.

El sistema alcanza los 100 gigavatios, aunque aún debe mejorar su precisión y reducir su tamaño y costo antes de desplegarse.