Las estadísticas dicen que 7 de cada 100 habitantes tienen rasgos narcisistas: el segundo trastorno más frecuente después del obsesivo-compulsivo. Hay corrientes psicológicas que creen que este tipo de personas -con marcados sentimientos de superioridad y falta de empatía- no tienen remedio. Otras, sin embargo, apuestan por la ayuda terapéutica para lograr relaciones afectuosas más sanas. Aquí, una mujer con un marido narcisista y dos especialistas arman el rompecabezas de un cuadro que bien podría definirse como el de los “lobos con piel de oveja”.