La presidenta Keiko Fujimori ha iniciado su gobierno con una tarea especialmente difícil: recuperar la confianza de los ciudadanos en el Estado. Es comprensible que, para lograrlo, se apueste por nombramientos de su entorno y se necesiten mensajes claros y decisiones rápidas. Todo ello, si se hace bien, importa, pero no basta. La confianza aumenta cuando el Estado cumple. Y cumplir demanda, además de autoridades competentes y presupuestos suficientes, una maquinaria pública diseñada para producir resultados. Allí el Perú tiene un problema mucho más profundo.

" ¿Cómo se recuperará la confianza en el Estado y en sus instituciones, para la lucha contra negocios ilícitos con fuerte presencia política y un crimen organizado cada vez más…

La nueva presidenta de Perú enfrenta un país dividido, inestable, donde los ciudadanos desconfían de los políticos y la violencia se ha disparado, mientras el crecimiento se…