Após deixar a cidade e se tornar o único morador permanente de Solanell, nos Pirineus catalães, Tomás Ballesté afirma que a tranquilidade transformou sua visão sobre a vida

El español tomó la decisión de mudarse de la ciudad al pueblo tras perder la visión de un ojo y quedarse sin trabajo.Reconstruyó una casa de piedra a pulmón y hoy vive allí.

Tomás Ballesté dejó la ciudad hace más de una década y encontró en un pueblo casi vacío una forma distinta de entender la felicidad.