El hartazgo que se está consolidando en buena parte de las democracias occidentales frente a la Agenda 2030 y sus derivaciones culturales. Ese cansancio no equivale automáticamente a extremismo y así lo demuestran el ascenso de AfD en Alemania, el desgaste judicial y electoral de Pedro Sánchez en España, el modelo de Giorgia Meloni en Italia y la victoria de un ‘outsider’ en Colombia. Los gobernantes que insisten en imponer agendas desde arriba, sin leer el momento histórico de sus pueblos, terminan enfrentando esa lectura en las urnas.